Jueves, 22 de febrero de 2018
 
Misión de verano
 
Desde el 7 al 14 de enero la vicaría de Argentina vivió en Victoria, Entre Ríos la misión juvenil JAR de verano por segundo año consecutivo. En esta oportunidad bajo el lema “Es hora de caminar junto a Vos”, 48 jóvenes provenientes de todas las parroquias y colegios de nuestra vicaría participaron de esta experiencia.
 

La misión JAR se desarrolló con diferentes actividades. Por la mañana visiteo por las casas del barrio “Quinto Cuartel” para compartir con las familias una oración, la bendición de la casa u ofrecer la visita del Sacerdote para la asistencia sacramental de enfermos, bautismo de niños o cualquier otra situación que se presentara. Por la tarde las actividades fueron variadas: Juegos con niños, visita a la residencia de ancianos, visita al hospital, visita a la cárcel, arreglo de baños del lugar y armado de una cancha de fútbol en el comedor “los costeritos”.

Con gran entusiasmo de parte de los jóvenes JARES se llevaron a cabo todas estas actividades, ni el calor ni la lluvia hizo que se bajaran los brazos para llevar alegría a nuestros hermanos necesitados de una palabra de aliento o de un gesto del amor de Dios o simplemente de un momento de escucha.

Por supuesto que no faltó la oración comunitaria y los momentos de reflexión ya que no se puede realizar una actividad misionera sin la asistencia de Jesús y su Espíritu que es el que nos envía. Por esta razón el día arrancaba siempre con la oración comunitaria, un momento de reflexión por grupos y se cerraba todos los días con la Eucaristía.

El día jueves la “Misión” concluyó con la misa en la parroquia de Victoria, Nuestra Señora de Aranzazu, donde tuvimos la visita del Obispo del lugar Mons. Héctor Luis Zordán M.SS.CC., quien dirigió unas palabras e impartió la bendición a los misioneros.El sábado también fue diferente ya que pudimos visitar la Abadía Niño Dios de los monjes benedictinos.

Damos gracias al Señor por haber podido compartir estos días maravillosos, que nos hacen ver las cosas importantes de la vida y no entretenernos en pequeñeces que no nos ayudan a crecer. Como siempre ocurre, los “misionados” fuimos los misioneros...

El Señor no dejó de derramar su amor y su empuje en nuestros corazones. Así, arrancamos un 2018 con la convicción de que el Señor hace nuevas todas las cosas confiando y que la vida que el Señor nos trae es en abundancia.

Vemos cómo nuestros jóvenes son los primeros que nos quieren mostrar una iglesia en salida que no se enferma por centrarse en sí misma, que estás experiencias nos ayuden a revitalizar nuestras comunidades.