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El Encuentro Nacional de Sacerdotes de la CEE: retos y claves de la sinodalidad

La Conferencia Episcopal Española ha convocado para el 30 de noviembre un Encuentro Nacional de Sacerdotes bajo el título «Presbíteros: servidores de la comunión», según informa la propia CEE.

El Encuentro Nacional de Sacerdotes de la CEE: retos y claves de la sinodalidad

La jornada se celebrará en la Fundación Pablo VI (Madrid), con plazo de inscripción abierto hasta el 31 de octubre. Sobre el papel, es una cita institucional más. En el fondo, plantea una cuestión estructural: qué presbítero exige una Iglesia que se declara sinodal.

El marco: sinodalidad como problema organizativo

La organización corresponde al Equipo Sinodal de la CEE y a la Comisión Episcopal para el Clero y Seminarios. No se trata de un retiro espiritual, sino de una jornada de trabajo con consecuencias operativas. La convocatoria se dirige expresamente a arciprestes, vicarios episcopales y delegados del Clero de toda España —es decir, a quienes coordinan a otros sacerdotes— y suma también a los diáconos permanentes con cargo pastoral. El trabajo de ese día servirá de base para animar la reflexión posterior con los sacerdotes en las diócesis. Madrid propone un guion común; cada diócesis deberá ejecutarlo después con su propio ritmo y sus prioridades.

La tesis ministerial y la lectura agustiniana

El obispo responsable del Equipo Sinodal, Mons. Francisco Conesa, define el ministerio sacerdotal como un «servicio a la comunión con Dios y a la comunión entre las diversas vocaciones de la Iglesia». La ponencia central, a cargo del cardenal Roberto Repole —arzobispo de Turín y miembro del Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo— desarrollará esa tesis. La mesa redonda posterior, con laicos, consagrados, sacerdotes y diáconos permanentes, y los grupos de conversación en el Espíritu estructuran una jornada centrada en la corresponsabilidad diferenciada.

Para una comunidad agustina recoleta, la convocatoria no es un llamamiento directo. Pero la pregunta que contiene sí lo es. El proceso sinodal ha insistido en la corresponsabilidad diferenciada: no disolución de funciones, sino articulación de las mismas. En un régimen de vida donde el prior sirve al capítulo y la communio estructura la vida común, la cuestión de cómo se articula el ministerio presbiteral con la vida consagrada y el laicado no es ajena al carisma agustiniano —es interna a él. La tradición recoleta posee aquí una palabra propia: la unidad de la comunidad precede a la diversidad de ministerios, y el servicio de la autoridad solo se entiende dentro de esa unidad.

Qué observar

Tres elementos indicarán el alcance real del encuentro: el contenido concreto de la ponencia de Repole, el documento de síntesis de los grupos de diálogo y la traducción que cada diócesis incorpore a su plan presbiteral. Mientras tanto, la Orden dispone de tiempo para preparar su propia lectura. Hasta entonces, hay agenda y pregunta. Falta, todavía, el recorrido.