Formación episcopal en Roma: los retos de la Iglesia ante el nuevo curso para obispos
Roma ha puesto en marcha la edición 2026 del Curso anual de formación para obispos de reciente nombramiento, según informa Vatican News.

Misión, liturgia y abusos: arranca un «mini máster» para los nuevos obispos
Hasta el 10 de septiembre, 147 prelados procedentes de los cinco continentes —convocados por los Dicasterios para los Obispos y para la Evangelización— trabajan en dos itinerarios paralelos sobre el gobierno de las Iglesias particulares. Para nosotros, que concebimos la formación como eje de la transmisión del carisma, el programa importa más allá de la mera curiosidad institucional: muestra qué contenidos considera hoy la Santa Sede indispensables para quien asume la responsabilidad de una diócesis.
Dos itinerarios, un mismo método
El curso se institucionalizó por iniciativa de Juan Pablo II en el año 2000 y se ha mantenido como cita fija de cada mes de septiembre. De los 147 asistentes, 98 siguen el programa del Dicasterio para los Obispos bajo el lema «En Cristo, custodios de la Magnifica Humanitas en tiempos de transformación»; los 49 restantes participan en el curso del Dicasterio para la Evangelización —Sección para la Primera Evangelización—, titulado «Servidores de la Comunión en la Iglesia». Ambos itinerarios combinan conferencias, celebraciones litúrgicas, cenas y sesiones de «diálogo fraterno», siempre con intervenciones de cardenales, arzobispos y responsables de la Curia Romana.
El mapa de procedencia revela la intención pedagógica: India, Congo, Papúa Nueva Guinea, Zimbabue, Kirguistán, Tailandia, pero también Argelia, Bangladesh, Camerún, Colombia, Filipinas, Honduras, Indonesia, Kenia, Madagascar, Myanmar, Perú, Senegal, Vietnam y otros países. La diversidad no es decorativa; sitúa a cada pastor ante contextos eclesiales, sociales y culturales que no podrá ignorar cuando vuelva a su sede.
Los ejes del programa
El temario evita la dispersión. Se abordarán liturgia, misión, protección de menores, nuevas sectas, administración, justicia, transparencia, sinodalidad, tribalismo, formación sacerdotal, crisis del clero y diálogo interreligioso. Tres intervenciones estructuran la jornada del 4 de septiembre. Por la mañana, monseñor Luis Javier Argüello García, presidente de la Conferencia Episcopal Española, reflexionará sobre la misión del obispo en la familia y la sociedad. Por la tarde, monseñor Thibault Verny, presidente de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, desarrollará la cultura de la prevención y la gestión de los casos de abuso. Por la noche, el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin disertará sobre la Santa Sede en un mundo globalizado y sobre la paz.
Completan el cuadro el prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales, Claudio Gugerotti, con una pieza sobre el ministerio episcopal; el secretario del Dicasterio para el Culto Divino, Vittorio Viola, sobre liturgia; el prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, José Tolentino de Mendonça, el 5 de septiembre, sobre los actuales cambios culturales; y el penitenciario mayor, Angelo De Donatis, sobre el fuero interno. El programa concluirá el 10 de septiembre con un encuentro de los participantes con el papa León XIV.
Qué nos toca como agustinos recoletos
La pregunta operativa es directa: ¿qué aprende un obispo en ocho días que no pueda aprender en su diócesis? La respuesta está en la lista de temas. Ningún pastor gobierna hoy solo desde el derecho canónico; necesita lectura de contextos plurales, herramientas de gestión, prevención del abuso y gobierno sinodal. El curso se diseña exactamente para eso.
Para nuestra Orden el dato relevante es doble. Primero, que la formación permanente de los responsables eclesiales ocupa un lugar estructural, no decorativo, en la agenda vaticana: marca una dirección que también interpela a las Órdenes y congregaciones. Segundo, que la participación de Argüello —primer presidente de la CEE documentado en este foro— sitúa a la Iglesia española en interlocución directa con Roma sobre la misión pastoral en familia y sociedad.
Conviene seguir el programa con atención. No tanto por el catálogo de ponentes cuanto por la arquitectura temática: lo que Roma decide enseñar a sus nuevos pastores revela qué considera, hoy, no negociable en el ejercicio del ministerio episcopal. Y eso, para quien vive la formación como servicio eclesial, es información de primera mano.