León XIV: ver en cada menor migrante el rostro de Cristo
Como informa Vatican News, el papa León XIV ha hecho público el mensaje para la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebrará el 27 de septiembre bajo el lema «Incluso uno solo…

Como informa Vatican News, el papa León XIV ha hecho público el mensaje para la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebrará el 27 de septiembre bajo el lema «Incluso uno solo de estos pequeños», tomado del Evangelio. El pontífice sitúa a los menores migrantes en el centro y reclama a las comunidades cristianas una respuesta que vaya más allá de lo político o administrativo. Para nosotros, como Agustinos Recoletos, la llamada toca de lleno nuestro carisma educativo y pastoral.
Un mensaje que va más allá de las cifras
León XIV parte de un dato que incómoda: millones de niños y adolescentes abandonan cada año sus hogares por guerras, pobreza, violencia o desastres medioambientales. El sufrimiento — señala — no termina con el desplazamiento. Hay menores que pierden a sus padres, separaciones que se prolongan durante años, repatriaciones que separan a hijos de sus progenitores. A ese mapa suma las rutas migratorias: trata, explotación, reclutamiento armado, violencia sexual, matrimonios forzados. Su dignidad, denuncia, «se ve pisoteada en demasiadas formas».
Lo significativo del texto no es solo el diagnóstico. El papa pide a las comunidades que se conviertan en «signos vivos y creíbles del Evangelio» y reclama una respuesta coordinada: protección, acogida, educación, integración. Tres ejes — protección, acogida, educación — que conectan directamente con la tradición agustino-recoleta, donde la escuela ha sido durante siglos vía de integración y la comunidad, espacio de acogida.
El reverso práctico
La misma semana, el Dicasterio para el Clero confirmó la remoción de don Massimo Biancalani de las parroquias de Santa Maria Maggiore a Vicofaro y San Niccolò a Ramini, en Pistoia. Según ANSA, la medida — que cierra un proceso canónico iniciado por el obispo Fausto Tardelli — no se basa en infracciones disciplinarias sino en una consideración de conveniencia pastoral. Desde 2015, la parroquia de Vicofaro había acogido a 200 personas y se había convertido en símbolo del debate italiano sobre la recepción de migrantes.
El caso ilustra una tensión que no nos es ajena: cómo sostener una obra de acogida sin quebrar la comunión diocesana, cómo discernir los límites de la iniciativa pastoral. En nuestras parroquias y colegios de América Latina, Europa y Asia, la pregunta por el migrante — especialmente el menor — se repite con frecuencia creciente. El principio exige praxis, y la praxis exige discernimiento comunitario.
Lo que queda por delante
La Jornada del 27 de septiembre es una fecha para revisar protocolos, no solo para firmar manifiestos. Tres tareas concretas para nuestras comunidades: auditar los canales de acompañamiento a menores vulnerables en las obras educativas; formar equipos de pastoral social con criterios claros, no improvisados; y abrir espacios de diálogo con la curia diocesana antes de que la improvisación canónica nos obligue a reaccionar. El lema del papa — «El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge a mí» — no admite ambigüedad. Tampoco admite dilación.