Santoral de hoy: cuáles son los onomásticos que se festejan este sábado 1 de agosto
El santoral del sábado 1 de agosto sitúa a san Alfonso María de Ligorio en el centro de la memoria litúrgica, según Infobae.

La elección no es decorativa: un doctor de la Iglesia que fundó una congregación para evangelizar a los iletrados obliga a revisar qué predicación sostiene hoy a una feligresía que, según el Anuario Estadístico Eclesial, supera los mil 360 millones de católicos.
Una teología moral escrita para los iletrados
Alfonso María de Ligorio (1696-1787) no se conformó con la cátedra. Fundó la Congregación del Santísimo Redentor con un objetivo explícito: evangelizar a quienes no sabían leer. Su teología moral —redactada en lengua vulgar, no en latín escolástico— cambió la didáctica católica posterior y se convirtió en manual de referencia en los seminarios. Obispo de Santa Águeda de los Godos durante quince años, la enfermedad lo retiró a Nocera de' Pagani, en Campania, donde murió aceptando nuevos trabajos y dificultades. La fiesta litúrgica del 1 de agosto recuerda, sobre todo, su incansable labor pastoral y su producción escrita al servicio de la vida cristiana del pueblo sencillo.
Memorias secundarias y un equívoco persistente
Junto a san Alfonso, el calendario del 1 de agosto conmemora a las beatas María Estrella del Santísimo Sacramento y compañeras, víctimas del siglo XX. Conviene desmontar al mismo tiempo una confusión arraigada en la cultura popular: el onomástico —el santo del día en que se nace— no equivale al cumpleaños. La tradición de imponer ese nombre perdió fuerza hace siglos, pero la devoción persiste en himnos como las "Mañanitas". Hoy el santoral funciona menos como criterio onomástico y más como repertorio de modelos para la oración personal y la revisión de vida.
El contexto demográfico que da relieve al santo
El Anuario Estadístico Eclesial citado por Infobae sitúa a América como el continente con casi la mitad de los católicos del mundo; Sudamérica aporta más de la cuarta parte. Asia y África crecen; Europa baja; Oceanía se mantiene estable. En ese marco, la figura de san Alfonso —un pastor que supo traducir la doctrina a la lengua del pueblo— dialoga con el reto que enfrenta cualquier congregación dedicada a la educación y la pastoral. Para la familia agustiniana recoleta, el recordatorio invita a revisar la propia transmisión: cómo articular hoy la interioridad con la misión, sin escindir la fe del lenguaje que la hace inteligible.