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La Iglesia española exige una transición ecológica justa frente al modelo de crecimiento ilimitado

La Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social de la Conferencia Episcopal Española ha hecho público, según recoge Noticias Obreras, un mensaje que diagnostica la crisis socioambiental…

La Iglesia española exige una transición ecológica justa frente al modelo de crecimiento ilimitado

La Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social de la Conferencia Episcopal Española ha hecho público, según recoge Noticias Obreras, un mensaje que diagnostica la crisis socioambiental como resultado de un "modelo de desarrollo obsesionado con el crecimiento ilimitado" y exige una transición ecológica "verdaderamente justa e inclusiva". El texto, difundido el 12 de agosto con motivo de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación —que se celebrará el 1 de septiembre— define el momento actual como un "verdadero kairós socioambiental": tiempo de gracia, pero también de "urgencia ineludible". Para nuestras comunidades, la cuestión no es teórica: la Iglesia española pide que teología y acción pastoral abandonen la burbuja y se sometan al mismo juicio que el territorio y los más vulnerables.

La contradicción que el texto pone sobre la mesa

El mensaje parte de una imagen veterotestamentaria —"de las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas" (Isaías)— para encadenar tres planos que la pastoral acostumbra a tratar por separado: cuidado de la creación, resolución de conflictos armados y reforma del modelo económico. Los obispos rechazan la dicotomía entre crisis ambiental y crisis social: no existen dos crisis separadas, sino "una única y compleja crisis socioambiental", siguiendo el argumento de Laudato si'. Esta unidad obliga a repensar la pastoral social: hablar de ecología sin hablar de pobreza energética, de despoblación o de exclusión residencial es, según el documento, una forma de elusión. La Iglesia no puede desarrollar su teología en una burbuja, separada del conocimiento científico y del sufrimiento concreto de la población.

El diagnóstico aplicado a España

El texto describe una "intensificación alarmante" de olas de calor, sequías cronificadas, incendios forestales y lluvias torrenciales, con una tendencia a la desertificación que, según los obispos, amenaza a más de la mitad del territorio. Advierte además sobre la degradación de ecosistemas, el agotamiento de cuencas hidrográficas y la eutrofización de masas de agua emblemáticas por la sobreexplotación agrícola. Nombra dos fenómenos que tocan de lleno la geografía donde se insertan muchas de nuestras casas: la paradoja del "crecimiento vacío", en el que el progreso de algunos no se traduce en bienestar general, y la España vaciada, que los obispos no califican de accidente demográfico, sino de resultado de "décadas de decisiones que han concentrado la inversión". Subyace una lectura económica precisa: el deterioro ambiental y la desigualdad territorial son las dos caras de un mismo modelo.

Lo que queda por discernir en nuestras comunidades

La Subcomisión reclama una transición ecológica y energética que no aumente las diferencias entre territorios. Define el agua como bien común y derecho humano fundamental, no como mercancía sometida a las leyes del mercado, y se apoya en la encíclica Magnifica Humanitas de León XIV para advertir contra la normalización de la guerra como instrumento político y proponer una paz "desarmada y desarmante". En clave agustiniana, el reto es nítido: discernir cómo nuestras obras educativas, parroquias y casas de formación se insertan en ese diagnóstico —desde la factura energética hasta la pastoral rural— sin reducir la ecología a un capítulo decorativo del proyecto comunitario. La Jornada del 1 de septiembre abre el Tiempo de la Creación, que concluirá el 4 de octubre: hay calendario litúrgico suficiente para que la reflexión no quede en documento firmado.