Madrid se convierte en el epicentro mundial de los Institutos Seculares este agosto
Del 18 al 22 de agosto, Madrid concentra una cita eclesial que interpela de lleno a quienes vivimos la consagración desde dentro de las estructuras religiosas.

La Conferencia Mundial de Institutos Seculares (CMIS) celebra su undécimo congreso y asamblea general en la Fundación CEU San Pablo, bajo el lema "En el corazón del mundo, ¿qué profecía de esperanza?". No es un encuentro más: reúne a 240 miembros de 71 institutos procedentes de 42 países y cuatro continentes, y por primera vez se celebra en España.
Una forma de vida que cuestiona la dicotomía
Los institutos seculares ocupan un lugar incómodo y necesario dentro de la vida consagrada. Sus miembros no viven en comunidad canónica ni llevan hábito; viven en el mundo —con profesiones, familias y ritmos seculares— pero emiten los votos y dependen del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada. Esa condición liminal es la que el congreso quiere poner a trabajar intelectualmente. El lema no busca consuelo: pregunta qué tipo de profecía es posible hoy desde esa inserción. La presencia de la Hna. Simona Bambrilla, Prefecta del Dicasterio, durante los tres primeros días sitúa la cuestión en el nivel organizativo más alto de la Iglesia.
La cita electoral y lo que se decide
Los días 21 y 22 se celebra la asamblea general propiamente dicha. Los 71 responsables generales elegirán nuevo presidente o presidenta y comité ejecutivo. El equipo saliente presenta balance de los últimos cinco años, desde 2022. Este relevo importa porque la CMIS, fundada en 1972 y aprobada por la Santa Sede en 1974, coordina la voz común de los institutos seculares ante Roma y ante los episcopados. Acompañarán a Bambrilla Elba Catalina Fleita, presidenta de la CMIS, y Carolina Sánchez, presidenta de la Conferencia Española de Institutos Seculares (CEDIS). Varios obispos españoles concelebrarán la eucaristía diaria.
Por qué nos toca como familia agustiniana
Para los Agustinos Recoletos, la cuestión de fondo no es ajena. La propia Orden tiene ramas y proyectos donde la consagración se cruza con la inserción secular —educación, pastoral juvenil, presencia en contextos no confesionales—. El debate que abrirá Madrid sobre cómo ser "fermento eficaz en el mundo" sin diluir la identidad consagrada es un debate que también nosotros debemos sostener en nuestras comunidades y obras. Cabe seguir de cerca las conclusiones del congreso y, sobre todo, el rumbo que trace el nuevo comité ejecutivo: marcará la interlocución con Roma durante el próximo quinquenio.