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Nuevo rito de envío para catequistas: la propuesta de la Conferencia Episcopal Española

La Conferencia Episcopal Española ha hecho llegar a las diócesis el subsidio litúrgico con el esquema celebrativo para la bendición y el envío oficial de catequistas en este curso pastoral.

Nuevo rito de envío para catequistas: la propuesta de la Conferencia Episcopal Española

Es un gesto discreto en las formas, pero decisivo en el fondo: la Iglesia en España reconoce públicamente la tarea de quienes acompañan a niños, jóvenes y adultos en la transmisión de la fe. Para quienes caminamos en comunidades como la Orden de Agustinos Recoletos, esta noticia toca una fibra muy sensible, porque el envío de los catequistas no es solo un trámite, sino un encargo que interpela directamente la manera en que escuchamos y discernimos juntos.

Un rito que pide escuela interior

¿Te has preguntado alguna vez por qué, al iniciar el curso, las parroquias llaman a los catequistas a una celebración específica y no se limitan a firmar una hoja de encargos? No es solo protocolo. El documento difundido por la CEE subraya la misión bautismal y el testimonio evangélico ante los retos que hoy atraviesa la transmisión de la fe a niños, jóvenes y adultos. Es una manera de decir en voz alta que nadie catequiza por cuenta propia, sino desde una comunidad que encomienda, sostiene y espera frutos. En la tradición agustiniana —tan cercana a la de los Agustinos Recoletos— este encargo se entiende como un acto de búsqueda sincera: antes de hablar de Dios, hay que haber escuchado a las personas que se tienen delante, con sus ruidos, sus dudas y su autenticidad.

¿Qué implica esto en tu parroquia, en tu grupo, en tu clase de confirmación? Quizá la primera tarea no sea revisar el temario, sino volver a preguntarte qué tipo de escucha estás ofreciendo a los jóvenes que se te han confiado este año.

Acompañar desde el tú a tú, también en el mundo del trabajo

El mismo septiembre nos trae otra noticia que dialoga con esta preocupación por la presencia evangelizadora. Cuatro diócesis —Bilbao, Vitoria, San Sebastián y Pamplona-Tudela— han retomado la coordinación de la Pastoral del Trabajo tras un encuentro celebrado el 8 de septiembre en Vitoria, con presencia del director del Departamento de Pastoral del Trabajo de la CEE y de integrantes de la HOAC y de la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente. Cada diócesis dialogará ahora sobre las propuestas planteadas y el grupo volverá a reunirse en marzo de 2027 para definir tareas comunes. ¿Qué tienen en común el catequista que se acerca a un adolescente y el agente de pastoral que se acerca al mundo obrero? Probablemente lo que san Agustín llamaba la búsqueda del rostro del otro antes de proponer respuestas.

Tres movimientos para empezar el curso con autenticidad

Si ejerces como catequista, educador o responsable de grupo, el nuevo rito te invita a movimientos muy concretos que puedes cultivar desde la primera reunión:

  • Reunir antes de programar. Antes de mirar el calendario del curso, dedica un encuentro a escuchar qué esperan los catequistas y qué les preocupa; ahí empieza el discernimiento.
  • Pedir y dar cuentas en comunidad. El envío se vive cuando se sabe que otros rezan por ti y te acompañan; no temas compartir cansancios y dudas.
  • Volver a la fuente bautismal. El documento de la CEE recuerda que la misión nace del bautismo; conviene releer este dato con tu equipo para no reducir la catequesis a contenidos.

El envío de catequistas y la recuperación de la coordinación de pastoral del trabajo no son dos noticias aisladas, sino dos signos de una Iglesia que este septiembre se mira a sí misma y se pregunta cómo sigue anunciando el Evangelio con los pies en el suelo. Como comunidad agustiniana recoleta, sabemos que ese anuncio siempre empieza por la escucha —paciente, honesta, compartida— del hermano que tenemos delante.